Infiel

Perra
-Con el tirón del pelo y el puta en el oído, te pensé- ese es el menage a trois de mi mente.
Ser infiel es permitirse viajar, animarse a más y encontrarse en el reflejo de ojos ajenos, buscar los bordes, conocer los límites y ver que tan lejos se puede llegar antes de quebrarlos irreversiblemente.
Usar el disfraz de la propia piel y llevarlo con la altura que la situación amerite. Dejarse ir en un beso hasta que se convierta en el único objetivo, hasta fundirse, perderse en el otro y olvidarse de uno mismo.
Así de contradictorio resultó ser…
¿Qué esperaban? Acá no están las respuestas.